Crispaciones berretas

Dicen que el último de los Romanov, el Zar Nicolás II de Rusia y todas las zarinas eran asesoradas por un “medium” francés llamado (no podía de ser de otro modo) Philippe, un Durán Barba que ayudó a los bolcheviques a hacer su gloriosa tarea. El franchute en cuestión les decía al Zar, vía Rasputín: “Se Pedro el Grande, Iván el Terrible, el emperador Pablo; aplasta cuanto caiga bajo tus pies.” Y así, el que era considerado un apático monarca, se mostraba con dureza. Es el caso de Maria Eugenia Vidal, la Heidi Hiena; Ojitoz Zeleztez, el Gato Garca y hasta el Ex Cocinero Público, Martiniano Molina emularon (sin sangre azul) al monarca caído en desgracia. Le hicieron caso al Phillipe tropical y se pusieron a golpear mesa y sacar mandíbula a grito pelado en sus apertura de sesiones para revolear significantes sin anuncios. Pero eso no era pasión, porque el asesinato quirúrgico que están operando estos/as personajes lo hacen con los servicios como D´Alessio que disciplina toda crítica a la política económica putrefacta que aplican. Pasión era defender políticas de inclusión, de satélites en el aire, de apertura de universidades. Gato por liebre. La monstruosidad de sus gritos son medida de sus mediocridades. Los nuestros serán de pasión por pasarlos a la galería de las atrocidades.

Bellezas en red

No hay belleza sin redes

Dontella Versace les llegaba la cintura a Naomi Campbell, a Cindy Crawdford y a Claudia Schiffer. En cambio, a Gigi y Bella Hadid las iguala en altura. Que los modelos de belleza cambian no es ninguna novedad, lo interesante es ver porque estas dos más petisistas facturan mucho más que las tres gigantes de los 90. Gigi y Bella se llevan un año: nacieron en 1996 y 1995 respectivamente y si atendemos a las apariencias nunca se separaron. Se visten parecido, pero diferente. Retomaron los finales de los 80 y los principios de los 90, les metieron accesorios caros y viven en sus instagrams con millones de seguidores/as: cuando desfilan sus modelos ya se venden “in time” y “on line”. Ponen cara de misterio, compiten, pero se aman y así cada una nunca comulgará más allá de los límites que les pone la industria cultural, como hacen con nos. Bella y Gigi devinieron belleza en la redes: millenians ya es el umbral.

3 bananas

Ver como la clase media de Caballito (corazón geográfico de la tilingueda) cambió sus modos de compra da una sensación dialéctica sin síntesis: pena y risa. El adiós a Disco y las visitas relámpago a los Carrefour de cercanía fueron suplantados por los “chinos” a los que acusaban de apagar heladeras y de tener mal olor. Esta dialéctica no resuelta se me enciende en las grandes verdulerías, tipo ferias en grandes locales, que venden frutas de calidad 2 a precios más baratos. Pero como el sueldo cayó más que la calidad, ahora van por una vieja costumbre que creían parte de su “moderación” de clase: comprar de a unidades y pequeñas, ya que se garpa por peso. Es por eso que un verdulería que atienden todos migrantes recurrió a un modo de packaging barato y acorde a ese modo tan “señora clase media”, te encintan las frutas de a 3 ya que una familia de 4 en este barrio tan clasemediero ya es un pasado lejano “¡Tres bananas! ¡Cuánta miseria! Te juro que me rompe el alma.”

Alta grasa

Alto pequeño idiota

Un/a argento/a no podía faltar a la cita golpista de Guaidó. Si para producir seres nefastos somos famosos/as y grandes artesanos/as: no por nada nos desprecian en muchos lados. Claro que no somos todos/as iguales, pero el producto de exportación es tan en serie que se creen que todos/as nos parecemos a las lame genitales del último genocidio como Silvia Fernández Barrio (que volvió al país en el 78 porque “… la Argentina era un país seguro”), Luciana Salazar, Pampita, la fachista Valera Mazza, y las inefables Su y la Sra. que confunden América Latina con una de las gusaneras más prominentes. En ese ballet o carrousel ruso de atrocidades le sumamos un pene: el que canta diciendo “tú”, o “a ti”, y se cree que mide 10 cm más de lo indicado por su habilitación de inspector de zócalos: Diego Torres. Infumable, tonto, novio de habitantes de la República Narcoestatal de Colombia como Angie Cepeda que, obviamente, lo dejó. Este émulo de su madre de voz flautina es 100 veces peor que Ricardo Arjona: lo juro con mi propia sangre. Si EEUU entra a fuego y ese líquido rojo a Venezuela, deberíamos ir a los recitales de este insecto artístico a recordárselo. Memoria no nos va faltar. Al menos a mi.

Se te nota el fake cobani

Que Marquitos, el niñito malo y garca del Newman, garpe con nuestros impuestos un centro “troll” digamos que es una turrada, pero entra en la lógica de la sucia política de un gobierno autoritario y mentiroso en lo que respecta a la República por la que se rompió las vestiduras, mientras hoy pisotea toda división de los poderes. Pero que la policía, cana, yuta o cobani se sume a la estrategia del “fake” es signo de la merceada merqueada en que nos estamos convirtiendo. Los “trollcitos y trollcitas” de Peña Braun parece que les piden secundario completo o, al menos, capacidad de redacción: sería interesante saber las política de contratación. Pero la cana, yuta y cobanis son tan cabeza de chumbo que en vez de poner “feriazo”, se mandaron un fake con “feriadazo”. “Feriadazo” es el estado presidencial que se rasca las nueces aún en corridas bancarias. En casa de caños, faltan buenas lapiceras.

Esquirlas verdaderas

Dos asesinos/as reales

Las monarquías tienen glamour. Seamos o no realistas, ese despliegue de reinado lo tuvo Evita y en su versión más actual Cristina Kirchner: es bella y de un buen gusto que atado al poder lo vuelve no aristocrático, sino “real”. Quizá esto explique el odio de esa pseudo monarquía que en Argentina se acuñó en los medios y en viajes a Miami, en los besos en la boca a las dictaduras y en el actual apoyo al macrismo. Mirtha Legrand (nombre falso) y Susana Giménez (otro nombre semi falso) pretenden ser esa “argentina del buen gusto” y que “a la final”, son grasas en serio, no como la Chona. Sus esquirlas son pesadas, jodidas, pero huelen a plástico falso, a baratija con pretensiones miamenses. Son la grasa “real” de la semicolonia. Quien no lo es, pero si es su modelo es Farah Diba, una turra cómplice de su marido asesino, el muerto Sha de Persia. Farah no puede negar, no saber lo que su marido hacía, porque mató miles a tiros en manifestaciones contra su modelo de explotación. La revista HOLA le dedicó siempre tapas y tapas. Y hoy, 2019, año en que el feminismo vuelve verde de consignas el horizonte, esta turra tiene otra tapa para quejarse que sus hijos extrañan Irán, ahora en manos de religiosos/as moderados/as. HOLA da el guión y acá las rubias tilingas y de chucherías como Mirtha y Susana y las que copian, tanta pelotuda y pelotudo de clase media porteña y de otras ciudades. Veo el canal HOLA TV y juro que la náusea me llega cuando anuncian su repo a una avejentada sra. sentada en un sillón de un living tan cargado al cual le imagino olor a alcanfor. Pero bueno, un desfile de Tom Ford llega para bajar el reflujo.

2 periodistas in the pendiente

Mónica Gutiérrez y Cristina Pérez, dos violentas pasivas

Una es Sara Kay. La otra tiene falo. No se si conocen en persona, pero son igual de dañinas. Cristina Pérez de un estilo dulce empalagoso, de una feminidad que se presenta como una ingenua y pura que habla “desde el corazón”. La otra, Mónica Gutiérrez viene de un pasado feminista que se caracteriza por su tono sentecioso, como de directora de escuela primaria del conurba. Parecen diferentes, pero coinciden en un punto: su violencia pasiva gorila ¿Qué es? Es ese razonamiento simple y reaccionario que se dice edulcorado o con afirmaciones “seguras”. Ambas criticaron al neoliberalismo durante el menemato, pero hoy lo gozan con suculentas pautas públicas, y empleo para el marido de la primera. Entonces queda claro que nunca fueron anti neoliberales, sino mujeres atentas a quien ejecuta un programa: si son trigueños/as para arriba, te lo van a combatir. Ambas son productos y productoras de esos restos de Mirtha Legrand, Susana Giménez y demás fauna nacional que hacen de la pose (racista, clasista, et. al.) formal un modo de ser, una aristocracia que ni siquiera huele a bosta porque carecen de campo y su pasado es de barriada. Desde sus lugares desde donde te pudren la cabeza en sus horas de aire son unas hipócritas, son peligrosas, son un especímenes (2 individuas) con pantalla, que no están eximidas de la ética de hacer lo que hacen: daño.

¿Y Netflix?: los peligros de la industria cultural

Fue trending en Twitter y cosechó “likes” en youtube

Resulta que ahora Netflix se declara víctima de una fake news. Entonces ¿Por qué Federico de “Servicio al Cliente” me dio una respuesta armada sobre “no sabemos de política argentina”, “son un mercado chico”, et. al.? (Ver nota anterior) ¿Fue un globo de ensayo? ¿Un estudio de mercado que les dió muy mal en las redes? Hay que ser bruto para no entender que en Argentina hay neoliberales que consumen Netflix, pero el sector que vota a la derecha no se caracteriza por sus consumos culturales como los que da Netflix. Pero seguro lo tienen en sus Smart y/o celulares y/o tablets y la iban a blandir como cacerola garca si esa injuria al periodismo, esa ficción berreta ideada por un gangster llegaba a su pantalla. Seguro que Artear u otro le dará espacio, pero Netflix es tan Netflix que hasta los propios salieron a defender este servicio como si fuera Paka Paka o Canal Encuentro. O peor, por que no los/as vi a muchos/as de ellos/as defendiendo esos canales que ahora repiten enlatados sobre apareamiento de ballenas en el Índico ¡Qué difícil se hace Mendieta! Estaremos atentos a Netflix porque parece que la única fake es la que ellos/as escribieron para desmentir que serían “canal” de ese bochorno, lo que sabemos que no es así porque en sus ofertas está “El mecanismo”, la misma basofia, pero contra los petralas (seguidores/as del PT). No me va eso del “poder del consumidor” (tan del socialismo municipalizado), pero si de la organización en redes para decir “No papi”.

Chau NETFLIX Cantri. Un diálogo con Federico, un empleado

5/02/19 16:34Soy asociado a Netflix desde sus comienzos. Y siempre de conformidad. Pero ha llegado el momento de dar mi advertencia a Netflix. Si deciden avanzar con la destestable producción de Codicia deberé no sólo dar de baja a mi servicio sino que impulsaré esa actitud entre mis allegados, amigos y mis 5000 contactos de Facebook y Twitter. Esto debido a que El deplorable operador periodístico Jorge Lanata no está haciendo periodismo sino que con esta producción eleva a una supuesta verdad lo que no está demostrado en ninguna corte, con el fin de incidir en la campaña presidencial 2109 de Argentina, mi país, que hoy se encamina a una debacle política y económica por la pésima administración actual, que recurre a estas maniobras porque de otro modo van a perder la reelección. Si Netflix saca al aire esa basura que hiere la sensibilidad de una mayoría estará metiéndose de lleno en una campaña política ajena. Si rescindieron contrato a un actor denunciado, sepan que este mensaje apunta al mismo lugar: Jorge Lanata es un mercenario y ustedes le estarán dando aire para que engañe al pueblo argentino.

Netflix: El contenido que se publica es simplemente comercial, alguien paga para que se publique. Netflix no elige qué publicar o no de acuerdo a simpatías políticas porque no conoce de eso. Para esta empresa Argentina es un comercio extremadamente pequeño. Prácticamente esta empresa no sabe quién es Kirchner o quién es Macri. La productora pagó para que se publique, como podría pagar otra persona con otra ideología política. Finalmente quiero reiterar que Netflix no entiende de política de otros países que no sean Estados Unidos. Espero haberte respondido, saludos! Federico.

Empiecen a entender xq perderan clientes

Es una página de películas no de política!

Las peliculas son politicas

Nosotros solo vendemos suscripciones, no sabemos de políticos, publicamos lo que nos pagan para hacerlo.

Gangsters

Es gracioso, pero debemos seguir trabajando. Tal vez usted este de vacaciones. Saludos! Federico Atención al cliente,,m

No. Estoy trabajando. Y dandome de baja. Transmití mensaje a tus superiores

Dígame su correo electrónico y lo damos de baja.

Me doy de baja en sitio oficial. Gracias

https://help.netflix.com/es/contactusEse es el link, saludos!

Gracias

Fin de la conversaciónC

Chique migraña II

Los domingos de verano, hoy como nunca frente a la imposibilidad del garparse unas vacaciones, Buenos Aires estalla en sus plazas, en caminatas y en ese deporte devenido “pesca pobre” que es ir a los supermercados. El COTO de Almagro fue durante mucho tiempo un santuario de domingo, a chango lleno clase media salía con compras necesarias y boludeces varias. Hoy, domingo de febrero, lo que antes supimos llamar “recambio turístico” había un grupito recorriendo góndolas y mirando los productos cuál estantería de Swaroski. Los changos con mucha presencia de fideos y esas engaña pichangas de “El primero a $X y el segundo a un 70% menos”. La fila de las cajas de hasta quince productos la más numerosa. Las otras cual tren bala porque muy pocas superaban los 15. Cuando voy a pagar mis 15 productos en un caja de más de esa cifra dos señoras jubildas y o pensionadas comenzaron a bardear a la cajera porque el precio de la leche no se correspondía con el “cartelito de la heladera”. Dos personas de la cola, conocedoras de los nuevos tiempos, se cambiaron de caja. Yo me quedé, no me perdía el desenlace de un domingo donde se acerca la hora del tedio. La leche en cuestión salía $41.-, la señora enojada decía que valía $32.-, la cola intervino ” – Imposible ese precio señora”. Pero ella, con 4 billetes en la mano (50, 20, 10 y 5) doblaba la apuesta. La cuestión que vino un cadete y corroboro $ 41, pero le ofreció si quiere hay una a $ 37. Porfiada con sus galletitas de chocolate de las que no quería desprenderse insistió bueno, no me des la de $ 41, ” Traé la de $37″ le dijo amarga, mientras pedía el total y quería pagar, a lo que la cajera dijo “No lo puedo hacer si no paso el producto por el lector, Señora”. Y ella retrucaba en su contador de miseria, “Pero viste que no estaba $ 41”. La cajera sonrió y miró para abajo. “Tampoco 32”. Otra jubilada yo/o pensionada gritaba “Los cartelitos están todos cambiados” y dale que va… La culpa de lo caro son los cartelitos, el cadete, la cajera que no estaba dispuesta a otro número que no fuera el que salta en la caja. Nunca la señora dijo que la responsabilidad es de quien le pagan solo 4 billetitos. Y bueno, es más fácil joder semejantes una tarde de domingo que reconocerse en la miseria planificada ¡Qué migraña!